Alimentación
Antes de un esfuerzo prolongado se recomiendan comidas ricas en hidratos de carbono complejos y fáciles de digerir. Durante la actividad, pequeñas ingestas frecuentes ayudan a mantener la energía. Cada persona debe adaptar estas pautas a sus necesidades con apoyo de un profesional sanitario.
Hidratación
La necesidad de líquidos depende de la temperatura, la altitud y la intensidad. En jornadas de calor es habitual beber de forma pautada, antes de sentir sed, y reponer sales minerales cuando el esfuerzo es largo.
Descanso
Dormir bien las noches previas y programar días de recuperación entre sesiones intensas reduce el riesgo de lesión. El sueño insuficiente afecta a la atención y a la toma de decisiones.